Rendición

rendicionPor qué no hablamos de la rendición,

de cada lágrima caliente que abrasa mi garganta

cuando me trago las ganas de verte.

Me rendí en tus (a)brazos y hoy me rindo esperando, claudicando.

Me rindo porque eres el mensaje que no llega,

el viaje que no hicimos,

 y las sábanas de esas camas de hotel

que no nos dio tiempo a deshacer.

Se quedaron tantas poesías sin recitar,

tantas calles sin desnudar,

que perderse vestida ya no es tan triste.

Pero qué se supone que hay que hacer

cuando no se borra de tu piel su olor,

qué se hace cuándo no quieres borrarlo.

Y es que tus ojos gritaban un dolor

que nunca me contaste,

pero miraban de verdad,

y eso era más que suficiente.

Quise rendirme en tus besos,

en tus caricias y en tu pelo.

No me dejaste y ahora estoy aquí,

recordándote sin tocarte,

viéndote de lejos.

Que siempre escribo todos mis versos

a mano porque soy una romántica,

y así me va con todo,

así me va contigo.

Yo ya no sé si vivimos con miedo,

con prisa, o es que simplemente

el amor ha dejado de importar, y qué pena.

Me gustan más las comas que los puntos,

los paréntesis antes que cambiar de párrafo.

Por eso yo me rindo a medias,

yo me rindo a ratos,

me rindo pero contigo,

me rindo a tu lado.

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